La danza de la roca enana
Una roca enana canta y danza desde el firmamento, desciende las penínsulas y se entretiene con la mirada del loco que sostiene el día en sus espaldas claras mientras insulta al cielo y reta al poderoso desde su desnudez gris y tumefacta. Entonces llegas tú, pisando apenas los plumones del atardecer y antes de meterte en mi cama te detienes en la puerta del cuarto, soñando con la luna y sus cuernos La roca enana se tuerce en el aire, baila grita, alborota, pinta de rigidez las bocas de las damas, hace equilibrio en los bordes de los abanicos y se hunde en la muerte para crear las raíces de la vida. Entonces vuelves tú, con la túnica blanca, los pies desnudos y las manos silentes que anuncian nubes pardas, nubes azules y verdes que escapan de tus dedos y a tu paso se llena el aire de cuadrados insectos que te brindan la esencia de las cosas con la forma de un canto. La roca enana regresa a su cubil cuando la aurora arroja sus ballenas de luz en el aire del día y los...