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Allegro y Réquiem de la detención y el fluir de la vida

 La vida ha dejado de fluir.  En la sala formó un estanque azul y gris.  Y sigue quieta bajo la celosía, bajo la resolana  de la media tarde.  Los niños juegan afuera sin saber que la vida está inmóvil a metros de sus rientes cuerpos. La vida que genera tiburones angulares, cuadrúpedos azules y sonrientes y circulares buitres que se devoran a sí mismos.    La vida. La vida que fluía. La vida aquella que bailaba y se tendía en las tardes,  en las noches. La vida que esculpía serpientes con el sol de los vidrios  se aquietó de repente:  cadáver descompuesto de grifo. Silencio repentino  en la hierba del parque.  Esta noche  enjugará la luna niños muertos  en las estrellas.    ---------------------------------------------------------- En plena madrugada, con un sonido súbito vuelve el fluir de la vida: mi hígado  tironea de sus peces y un vendaval de lluvia,   lodo,  nieve, arrastra invierno...

Pavana de la luna descalza

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  La luna es una muchacha brillante y descalza  trepando las laderas escarpadas de los cielos;  las cumbres añosas, los peñascos. Un dorado grito circular. se abalanza sobre la tierra cuando la cima conoce sus blandos pies .  Llueve el silencio. Se deshoja lenta la magnolia de las doce. Aúlla un lobo y ese brillo en los troncos  sólo puede fluir de tu sigiloso andar  entre la fronda. Cuando llegues al primer claro del bosque, verás la luna enorme. Las luciérnagas  callarán sus silentes bruñidos, reventarán las estrellas como globos de luz y  de tu pecho azul emergerá el pan recién leudado de la noche. Como la luna, llegas descalza al lago y tus pies se adentran en la quietud del agua. Mañana te regañará tu madre al encontrar en tus plantas  barro,  hojas de pino  y el cadáver feliz de una luciérnaga. Ahora el éxtasis de la tierra sube por tus piernas y una estrella se cuela  en tu seno derecho. El pan de la noche tiene el perím...

Escapar de la ciénaga - Salmo desesperado

  Me arrastro,  repto, serpenteo,  me deslizo, me elevo desde el fondo del aguazal pegajoso,  posesivo; rompo los dedos  de la marisma; atenazo el tiempo, lo amenazo de muerte, lo amenazo de vida  para que   devuelva los sentidos a mi piel,  para que entregue  los ojos de mi vientre.  Me arrastro,  me impelo,  acarreo mi cuerpo, empujo el alma. libero los negros cormoranes  cargados de barro y de excremento para que vuelen hacia el sur, el  sur , el nuevo sur de donde hoy emerge la alborada   El sufrimiento forma olas y todo el mundo es una ciénaga donde nos hundimos,  patéticos irremediables. Nos veo  jalando nuestros propios cabellos para emerger los cuerpos, para reptar hacia aquella caricia  perdida entre los globos del tiempo.  Poder elevarnos hacia la brisa capaz de limpiar la piel,  el alma  y el espacio silente  entre bloques de nada  y mazorcas de sol.. Emerge...

Tu danza

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  ...y tu figura danza a través de las sombras  a través de las luces a través  de este instante.   Con los ojos cerrados mueves tus pies desnudos   (la muerte reproduce tu danza debajo de la tierra). Tu baile llega hasta el  lejano océano, donde los marineros  otearán el alba  como  enormes pájaros  inmóviles; silentes. El peregrino   que marcha  desde siempre, murmurando canciones,  dispersando desiertos, bailará contigo en la forja del cielo. Tu danza es una invocación, es una puerta;  un puente que une los ocasos, un pájaro que ha tomado  la forma de tus pies y que   traza en el cielo de otoño los caminos que unirán esos reinos dispersos a la altura de tu cuarta costilla.  Descalza bailas, descubres el cielo, conjuras los planes de la arena; tus pies blancos terminan destrozando  jornada tras jornada  el halo tornasol de mi agonía. GOCHO VERSOLARI Las imágenes de este poema...

Variaciones melódicas sobre mi pobre corazón

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  El corazón robado Mi triste corazón babea a la popa, mi corazón lleno de tabaco: sobre él arrojan escupitajos, mi triste corazón babea a la popa Arthur Rimbaud Para que mi corazón se abra al símbolo tuve que recurrir al cuchillo de carnicero que mi abuelo guardara en el desván. Una noche, sobre el ara de piedra de mi pecho, lo abrí a los  pájaros navegadores que surcaban mis cielos de adentro. Tendí en la piedra del sacrificio a mi pobre corazón, vapuleado,  llevado,  traído,  de cerca, de lejos transitado por miles de aves, por miles de mosquitos y de garrapatas cuando la tarde llena de té  las margaritas. Antes de clavar el cuchillo cubierto de óxido mi pobre corazón me miró con sus ojos de siempre aquellos que se abrieran una tarde junto al mar, las gaviotas y las sierpes del día. "Es por tu bien", dije, "los símbolos crean vida eterna en cualquier corazón". Tras varios meses, el sacrificio pareció funcionar. Mi corazón robusto, pasea desde entonces su...

Variaciones sinfónicas sobre el erotismo del vacío

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  En la tierra diaria y firme del sendero, rodean tu paso los abismos, Gentiles, sonrientes, abren con elegancia  las sinuosas fauces y te invitan a caer, a derrumbarte. Los esquivas con agilidad, saltando las esquinas con tus pies descalzos. También les sonríes. Te fascina coquetear con las sonrisas de los cráneos alineados en las profundidades. A eso de las seis tropezarás con una caravana de mendigos que reclamarán de ti una caricia una moneda una mirada. Escaparás apenas con el vestido rasgado  y sosteniendo tus senos Se liberará de tu boca la sonrisa de siempre y volará sobre las maderas del aserradero, para hundirse  en el arroyo oscuro que baña las paredes de la fábrica, tu sonrisa de siempre la que busca los abismos de la noche y se inmola como ofrenda de los dioses que se ocultan en los picos, en las vertientes lejanas, y en el corazón de todos los vacíos. Ahora una sombra coquetea con tu sexo y se hunde el sol. GOCHO VERSOLARI Las imágenes de este poema ha...

El oso gigantesco de la luna (Variación sobre la "Consagración de la primavera" de Stravinsky)

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En la madrugada tus pies desnudos dejan huellas en el  cielo; un minuto antes de los brillos iniciales,  de las orgías matinales de los gallos.    Entonces los corderos,  dormirán cuando la luz se pliegue mientras las frutas del otoño   llamen al sacrificio cerrando campanas y baldones sobre los sueños vírgenes de las muchachas   Más tarde las jóvenes se levantarán  sonámbulas y verán decapitar al hombre gordo  en el patíbulo de las seis; aplaudirán mientras rueda la sangre formando  bolas pequeñas que atravesarán las pupilas de la entresombra y se mezclarán  al pringoso atardecer y cuántos pies encharcados en coágulos y cuánto olvido aglutinado  en  gotas de rocío y cuánto canto rígido sobre tumbas selladas para que no escapen los muertos, mientras tú sigues soñando con la vida y saltas de rama en rama y brillan las plantas de tus pies ansiosas de la tierra sobre la que te precipitas con un chillido como el de una pl...