Allegro y Réquiem de la detención y el fluir de la vida
La vida ha dejado de fluir. En la sala formó un estanque azul y gris. Y sigue quieta bajo la celosía, bajo la resolana de la media tarde. Los niños juegan afuera sin saber que la vida está inmóvil a metros de sus rientes cuerpos. La vida que genera tiburones angulares, cuadrúpedos azules y sonrientes y circulares buitres que se devoran a sí mismos. La vida. La vida que fluía. La vida aquella que bailaba y se tendía en las tardes, en las noches. La vida que esculpía serpientes con el sol de los vidrios se aquietó de repente: cadáver descompuesto de grifo. Silencio repentino en la hierba del parque. Esta noche enjugará la luna niños muertos en las estrellas. ---------------------------------------------------------- En plena madrugada, con un sonido súbito vuelve el fluir de la vida: mi hígado tironea de sus peces y un vendaval de lluvia, lodo, nieve, arrastra invierno...