Allegro para tus pies descalzos
Me gustan tus pies descalzos cargados de borlas de poder, tus pies que engendran pájaros y que alimentan los tenues corazones de la atmósfera. Por las tardes de otoño cuando sales descalza, el universo sigue lento su marcha cerril y solitaria. No advierte los suaves resplandores de la tierra, el nacimiento de destellantes cormoranes en los palacios de la grama; la súbita asonada de las profundidades ante el contacto con tus plantas. Y tus pies descalzos recorren el sendero con esa mezcla de calor y témpanos guardando la deliciosa angustia que a veces procuran los crepúsculos. Tus pies con alma de escultores, modelando eones, pájaros y soles, atravesando tardes, desguajando silencios; tus pies descalzos, sembradores de furias y ternuras en los profundos suspiros de las olas; tus pies, esos expertos en las intimidades de auroras y destinos. En la noche tus desnudas huellas destilan buitres, atenazan silen...