Allegro para tus pies descalzos
Me gustan tus pies descalzos
cargados de borlas de poder,
tus pies
que engendran pájaros y que alimentan
los tenues corazones de la atmósfera.
Por las tardes de otoño
cuando sales descalza,
el universo sigue lento
su marcha cerril y solitaria.
No advierte
los suaves resplandores de la tierra,
el nacimiento de destellantes cormoranes
en los palacios de la grama;
la súbita asonada de las profundidades
ante el contacto con tus plantas.
Y tus pies descalzos recorren el sendero
con esa mezcla de calor y témpanos
guardando la deliciosa angustia
que a veces procuran los crepúsculos.
Tus pies con alma de escultores,
modelando eones,
pájaros y soles,
atravesando tardes,
desguajando silencios;
tus pies descalzos,
sembradores de furias y ternuras
en los profundos suspiros de las olas;
tus pies,
esos expertos
en las intimidades de auroras y destinos.
En la noche tus desnudas huellas
destilan buitres,
atenazan silencios
y amasan el suave resplandor
de las luciérnagas.
GOCHO VERSOLARI





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