Variaciones melódicas sobre mi pobre corazón
El corazón robado Mi triste corazón babea a la popa, mi corazón lleno de tabaco: sobre él arrojan escupitajos, mi triste corazón babea a la popa Arthur Rimbaud Para que mi corazón se abra al símbolo tuve que recurrir al cuchillo de carnicero que mi abuelo guardara en el desván. Una noche, sobre el ara de piedra de mi pecho, lo abrí a los pájaros navegadores que surcaban mis cielos de adentro. Tendí en la piedra del sacrificio a mi pobre corazón, vapuleado, llevado, traído, de cerca, de lejos transitado por miles de aves, por miles de mosquitos y de garrapatas cuando la tarde llena de té las margaritas. Antes de clavar el cuchillo cubierto de óxido mi pobre corazón me miró con sus ojos de siempre aquellos que se abrieran una tarde junto al mar, las gaviotas y las sierpes del día. "Es por tu bien", dije, "los símbolos crean vida eterna en cualquier corazón". Tras varios meses, el sacrificio pareció funcionar. Mi corazón robusto, pasea desde entonces su...