La danza de la roca enana
Una roca enana canta y danza desde el firmamento,
desciende las penínsulas y se entretienecon la mirada del loco que sostiene el día en sus espaldas claras
mientras insulta al cielo y reta al poderoso
desde su desnudez gris y tumefacta.
Entonces llegas tú, pisando apenas los plumones del atardecer y antes de meterte en mi cama te detienes en la puerta del cuarto, soñando con la luna y sus cuernos
La roca enana se tuerce en el aire, baila grita, alborota,
pinta de rigidez las bocas de las damas, hace equilibrio en los bordes de los abanicos y se hunde en la muerte
para crear las raíces de la vida.
Entonces vuelves tú, con la túnica blanca, los pies desnudos y las manos silentes que anuncian nubes pardas, nubes azules y verdes que escapan de tus dedos y a tu paso se llena el aire de cuadrados insectos que te brindan la esencia de las cosas con la forma de un canto.
La roca enana regresa a su cubil cuando la aurora
arroja sus ballenas de luz
en el aire del día
y los duendes del pan dejan sus casas blandas
en un exilio azul
y las estrellas se enroscan
en el vientre del sol.
Descansa tus alas sobre el lecho. Aún no llegan
los cuervos del próximo crepúsculo.
GOCHO VERSOLARI
La danza de la roca enana





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