Gavota para un vuelo sin límites - Segundo poema






Extrañaré alguna vez esa tristeza perfumada

que destilaba tu desnudez. Evocaré

las mariposas que emergían saltarinas

de tu piel suave al contacto con mis dedos;

los mediodías en los que guisabas.





Entonces te pedía 

que te quitaras el mandil

para perderme en tu cintura, 

para amanecer sobre tus pies

capaces de romper las capas del asfalto

y llegar hasta los orígenes del mundo

para rectificar embriones de  horizontes

y elaborar un nuevo pan 

con que podamos acceder a las cosas

 a la vida

al sol. 




 

Y mientras pienso en ti, 

el vuelo sin límites ni rostros 

ni sueños ni chasquidos, 

se profundiza en los corazones de la atmósfera;

cae a un lado 

cae al otro

como un muñeco bamboleante

dispuesto a atravesar la carne del final 

y del principio

unidos como una serpiente circular

que devorara su cuerpo desde siempre

que nos observara con sus ojos fríos, 

testigos de innumerables muertes, 

de nacimientos incontables. 





 

Cae la tarde. El crepúsculo

se inaugura a si mismo

y el Allegro del vuelo

deriva en un andante circular

que me lleva en silencio 

a los aglutinados buitres luminosos

de la  inmensidad. 





GOCHO VERSOLARI


Gavota para un vuelo sin límites - (Segundo poema)
04/09/2024
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