Staccato
Entre cascabeles el día
abre horizontes,
incendia sabanas
y pone a dormir
los dolores antiguos
detrás de las cumbres remotas,
los ríos olvidados;
las lánguidas
miradas becerriles.
Suenan los cascabeles
con sonidos azules,
con maracas y panes,
con silencios y gritos
en el extraño coágulo del atardecer
detenido,
suspendido.
La blanca silueta
de tus pies descalzos
inaugura becerros blancos
en la hierba de agosto.
En la humedad de la mañana
tus plantas desnudas
dejan huellas arcanas
de las que emerge una música
que de escucharla
nos llevaría al caos y a la sombra
mientras nuestros espíritus
modularían mundos, alboradas,
silencios llenando la mañana;
para disolver el sol
Vuelvo a escuchar los cascabeles
de este cielo
cargado de hierbas y de monstruos
repleto de amarillos pesares
y esperanzas magentas.
Tus pies se alejan.
La mañana
se cubre de magnolias y de águilas,
de panes y pesares,
de tristeza
y de sol.
GOCHO VERSOLARI
Staccato





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