Variaciones sobre extraños amantes
Fusión de estilos: Melquíades Herrera y Arte Chamánico.
El murciélago
atraviesa el sereno atardecer.
Se dirige a tu ventana abierta,
observa tu sueño,
lo absorbe con su pequeña boca
y lo lleva al amanecer que se levanta
al otro lado del mundo.
Serena, durmiente,
sin sábanas por el calor;
una curva se inicia en tu pelo
y termina en tus pies
mientras los pájaros de tu respirar
forman bandadas
que se marchan hacia un sur intangible,
donde nadan
los róbalos de la memoria,
los tiburones del olvido
y las sirenas
que custodian y atraviesan los éxtasis
en tus entrañas
En la noche siguiente,
el murciélago recogerá los fantasmas
de tu cuerpo dormido;
esas formas etéreas
que se enredaran en la alfombra de la noche.
Después
tomará las riendas de tu diurno andar
y recorrerá el pueblo
con la figura espectral, lenta; la que emerge
de las bahías y de las penínsulas
de tu inmovilidad.
Con el tiempo
el murciélago se convertirá en tu extraño amante
sin tocarte un cabello;
tan sólo trasportando tus sutiles fluidos
del sur al norte;
desde una grieta azul
a una mirada roja.
Tu sueño entonces
se cubrirá de orgasmos
sin dos,
sin uno;
orgasmos sin cuerpo;
éxtasis flotantes
sin conciencias;
sin una lucidez latente
que puedan confrontarlos.
Transformado en buitre,
el murciélago unirá tus dobles
oníricos, desnudos
para llevarlos
en un atávico y enfurecido vuelo
a la blanda raíz de las estrellas.
GOCHO VERSOLARI
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