Réquiem descalzo
De tu partida
sólo recuerdo tus pies:
adormilados, leves. Tus empeines
pasando del blanco al rojo y al magenta
al recibir el abrazo del crepúsculo.
Atardecida,
desnuda desde dentro,
perforaste la puerta y la ventana
con tu partida.
Tu ropa, tus zapatos
quedaron silenciosos en el cuarto
donde los cocodrilos de la noche
llenarían de angustia los roperos.
y caminaste el mundo
descalza, despojada
sin rubor ni labial,
y los cabellos azules hasta la cintura,
y el vestido leve en pleno invierno,
abrigada tan sólo
con los gemidos que llegaban
del fondo de la tierra
donde una anciana agonizante
conocía tu nombre y te llamaba
Ahora diciembre se queda sin semillas
sin panes ni recuerdos
mientras tus plantas
acarician la tierra y el hielo,
el ancho de la noche
y una multitud de ósculos tardíos
se trepa a tu pulso,
a tu mirada,
a tu seno derecho
y a tu paz.
GOCHO VERSOLARI





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