Pequeña sinfonía de la vida y la muerte
Unos mueren
Otros nacen
y entre los que llegan y los que se marchan
se dibuja un signo extraño,
antiguo,
repleto de ausentes y presentes,
de espectros y de soles,
de lunas y alboradas.
Si pudiera descifrar el caligrama
de la vida y la muerte
entendería la simpleza y la complejidad del pétalo
que sostengo en mi índice,
la profundidad húmeda de tus huellas descalzas
sobre el barro de la madrugada
y la tibieza de tu piel
bajo el barco redondo de la tarde
De conocer el sentido de ese signo
que trazan los atardeceres de la muerte
y de la vida
podría entrar en tu alma,
resucitar los buitres de tu pubis,
elevar las palomas de tu sexo,
arengar el ejército
de orangutanes diminutos
que arroja tu corazón en cada golpe.
El crepúsculo
rodea de un halo tornasol
tu figura descalza en el jardín
Sobre el horizonte
una multitud se prepara a morir,
otra a nacer
y entre ambas resuena esa trompeta
de placer y dolor
que abre las agallas de la noche
y llena tus senos
de peces, de sueños,
de lunas
y de pan
GOCHO VERSOLARI





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